Custodia compartida de perros y mascotas en divorcios

Ante un divorcio o una separación (ojo, porque no son la misma cosa) surge el problema de qué parte de la pareja se queda con el perro o la mascota. A día de hoy no existe una custodia compartida de perros o mascotas, porque la reforma que se propuso en 2019 del Código civil para recoger esta posibilidad no llegó a ver la luz. Así que, ante un divorcio, si la pareja no se pone de acuerdo, el juez decidirá quién se queda con el perro o la mascota. Y puede pasar cualquier cosa. Por eso, la mediación es una herramienta tan importante para las parejas que se separan o divorcian, porque les puede ayudar a compartir el cuidado de su perro o mascota creando una especie de custodia compartida. Y, lo más importante, ese régimen de custodia y visitas lo deciden ellos, y no un juez, que no entiende el amor que cada uno siente por el perro y la vinculación afectiva que tienen con el animal.

El número de mascotas en España ha ido creciendo significativamente en los últimos años. En 2018, según la Fundación Affinity, el 49,8% de los hogares españoles tenía, al menos, una mascota. También ha aumentado la sensibilidad hacia los derechos de los animales, lo que generó una modificación del Código Penal español en 2003 para distinguir específicamente entre los daños producidos a los animales domésticos de los que pueden sufrir las cosas. Es decir, en ese texto legal se reconoció que los animales son seres que sienten y no bienes muebles.

Quién es el dueño legal de un perro o mascota

La definición de propiedad y de quiénes son los propietarios de las cosas en España se encuentra en el Código civil. De esta manera, la clasificación de los bienes que se especifica en el artículo 333 del Código Civil no distingue a los animales de ninguna manera específica, por lo que, técnicamente, siguen siendo considerados “cosas”. Además hay que tener en cuenta que los animales no se pueden dividir, y, por lo tanto, quedan bajo el paraguas de lo proindiviso.

De forma muy resumida se puede decir que el dueño de un perro o mascota es aquella persona que lo ha comprado o adoptado y cuyo nombre figura en los documentos de compra o adopción. A falta de estos documentos, se puede considerar propietario a aquella persona que ha asumido mayores gastos en el cuidado y atención del animal. Ahora bien, hay que tener en cuenta determinados matices y cuándo se compró o adoptó al perro o mascota:

  • Si la pareja no está casada, quien hiciese la compra/adopción es el propietario del animal.
  • Si la pareja está casada y la compra/adopción se realizó antes del matrimonio, la persona que la hiciese es el dueño.
  • Si la pareja está casada en régimen de bienes gananciales y la compra/adopción se realizó con el matrimonio en vigor, el perro o mascota pertenece a los dos cónyuges.
  • Si la pareja está casada en régimen de separación de bienes y la compra/adopción se realizó con el matrimonio en vigor, el perro o mascota es propiedad de quien realizase la operación, pero no del otro cónyuge.

La diferencia de conceptos entre el Código penal (reconocimiento de los animales domésticos como seres sensibles) y el Código civil (reconocimiento de los animales domésticos como “cosas”) crea un cierto vacío a la hora de determinar con qué miembro de la pareja se queda la mascota en caso de separación o divorcio. Y a ello se suma el hecho de que la custodia compartida de las mascotas no existe como tal, dado que la idea de “custodia compartida” sólo se puede aplicar a personas, concretamente a los hijos de la pareja. Abordar la cuestión de la propiedad de la mascota en una pareja que se separa o divorcia en términos de custodia compartida de mascotas es sólo una manera de formular el conflicto, pero no refleja la existencia de una ley de custodia compartida de mascotas.

Sentencia de custodia compartida del perro “Cachas” de Valladolid

De hecho, la sentencia que más ha revolucionado la doctrina de custodia compartida de perros y mascotas fue la emitida por el Juzgado de 1ª instancia nº 9 de Valladolid el 27 de mayo de 2019, donde se habla de “posesión exclusiva por periodos temporales”.

Pese a este precedente, llevar a juicio la custodia de la mascota es dejar al albur del tribunal lo que suceda con ella. Sólo en caso de que haya hijos, la decisión del juez es casi predecible, puesto que se considera que la relación con las mascotas es muy beneficiosa para los menores, cuyo interés prevalece por encima del de otros miembros de la familia. Pero no se puede decir que exista una jurisprudencia de custodia de animales inequívoca. Cada juez decidirá lo que considera más adecuado, en función de la titularidad del animal o de la documentación que se presente sobre gastos realizados, capacidad de cuidado de cada cónyuge o pruebas específicas sobre los efectos negativos que el cambio de entorno y otros factores pueda tener sobre el animal de compañía.

Además, la decisión puede retrasarse desde algunos meses hasta varios años, lo que acrecienta la tensión emocional y los conflictos que el propio divorcio lleva aparejado tanto entre los dueños como en el propio animal. ¿Por qué no reducirla gracias a la mediación?

Cómo compartir perro o mascota con tu ex

El procedimiento de mediación es un buen recurso para parejas que quieren resolver la custodia compartida de sus perros y mascotas sin llegar a los tribunales. Otras ventajas de la mediación son que los periodos de negociación suelen ser más cortos y su coste económico, más reducido. Además, la mediación ayuda con el proindiviso (aquellas cosas, como los animales, que no se pueden partir) elaborando acuerdos a medida de cada situación.

Con la guía de un mediador cualificado, los cónyuges podrán alcanzar un acuerdo de mediación personalizado que recoja sus necesidades y deseos y tengan también en cuenta los de su animal de compañía: si es un gato, puede ser recomendable no cambiarle de domicilio cada poco tiempo, dado que son animales muy territoriales y sufren estrés con este tipo de situaciones. Si se acuerda el reparto del tiempo en caso de un perro, se puede especificar el periodo de tenencia de cada uno, el lugar de intercambio, las visitas puntuales y el lugar en el que se realizarán, etcétera…

Un acuerdo de mediación sobre custodia compartida de mascotas también puede incluir el régimen de gastos a compartir (tanto habituales como extraordinarios), los cuidados específicos que cada uno debe priorizar durante el tiempo que la mascota pase con ellos, la tenencia en periodos especiales del año, como las vacaciones o, incluso, el espacio en el que se debe realizar la cesión del animal, que puede ser una clínica veterinaria de confianza o a través de una tercera persona común.

Lo mejor de la mediación a la hora de acordar la custodia compartida de las mascotas es que los dos cónyuges podrán expresar sus necesidades y posibilidades y sus intereses quedarán reflejados en el acuerdo de mediación que alcancen, de manera que los dos ganan. Además, en caso de que tengan que establecer periodos temporales de posesión exclusiva, podrán gestionar su preocupación por la mascota y las potenciales visitas de una manera mucho más humana y útil, dado que su objetivo común –el bienestar de la mascota- habrá servido para establecer unos canales de comunicación adecuados. El objetivo último de la mediación es que todas las partes salgan ganando y que se mantenga la comunicación necesaria para su beneficio común.

Otro aspecto positivo a tener en cuenta a la hora de recurrir a la mediación en casos de custodia compartida de mascotas es que la validez del acuerdo de mediación es similar al de un contrato, es decir, es de obligado cumplimiento.

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