Mediación hipotecaria

La mediación hipotecaria es el mejor camino para que los bancos resuelvan sus problemas con los clientes hipotecados.

Desde el inicio de la crisis económico-financiera de 2008, los problemas hipotecarios se han multiplicado. Y estos conflictos van desde el impago de las cuotas del préstamo garantizado con hipoteca hasta la inclusión de cláusulas abusivas en el contrato de préstamo e hipoteca.

La mediación hipotecaria es un procedimiento eficaz en el que un profesional (el mediador) imparcial, neutral y especializado intenta acercar a las dos partes para que consigan un acuerdo que permita finalizar el conflicto que mantienen. Además, este acuerdo es obligatorio para la entidad bancaria y el cliente.

La mediación hipotecaria es eficaz si las dos partes (banco y cliente) quieren alcanzar un acuerdo. Además, esta forma amistosa de resolver conflictos es ideal si:

  • no se ha dejado de pagar la hipoteca, pero se prevé hacerlo en los próximos meses;
  • si se ha dejado de pagar, pero existe un compromiso firme de seguir haciéndolo;
  • si se ha dejado de pagar, pero el banco aún no ha presentado la demanda;
  • o si se ha presentado la demanda por parte del banco, pero aún no se ha ejecutado el lanzamiento (el deshaucio del piso).

Además, la mediación hipotecaria puede resolver conflictos relacionados con:

  • Impagos de cuotas.
  • Ejecuciones hipotecarias.
  • Claúsulas abusiva, como las suelo, las de intereses moratorios, las de pago de gastos de escrituración o las de tipos referenciados al IRPH, entre otras.

La mediación hipotecaria también es posible en el momento de la ejecución hipotecaria, es decir, cuando el juzgado ya ha dictaminado que el propietario del piso debe ser deshauciado y el inmueble subastado para que el banco recupere parte de la deuda. En estos casos, la mediación puede servir para evitar este final trágico y acercar al banco y al deudor a un acuerdo conjunto.

La mediación es positiva para la entidad financiera y para los clientes. Para los bancos, la mediación permite que solucionen el problema particular con su cliente, que su imagen empresarial se mantenga incólume y que retengan a esta persona como cliente de la entidad. Para los deudores, la mediación hipotecaria es un instrumento para cumplir con la devolución del préstamo, conservar su vivienda y no incrementar la deuda que deben a la entidad financiera. Además, ambas partes ahorran dinero (cerca de 4.000 euros entre abogado y procurador) y tiempo, pues una mediación hipotecaria se puede resolver en un mes, como máximo, mientras que un juicio civil tiene una duración aproximada de dos años.

En el contexto actual en que los tribunales españoles y europeos están anulando muchas cláusulas de los contratos de préstamo hipotecario por su abusividad, la mediación hipotecaria permite a las entidades financieras aceptar la consolidada jurisprudencia sobre cláusulas suelo, intereses moratorios, IRPH y otras sin pasar por el juzgado, sin perder dinero en abogados y sin tener que pagar las costas del juicio.

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