Qué es la mediación

La mediación es un método para resolver conflictos de diferente tipo. La mediación no es un juicio ni un arbitraje. Es mucho mejor. El conflicto surge en las relaciones personales y empresariales de forma habitual, y las partes tienen en sus manos la clave para resolverlo. El objetivo principal de la mediación es ayudarles en la búsqueda de esa solución.

En Pactio Mediación estamos especializados en la mediación en asuntos civiles y mercantiles, desde conflictos de familia (por ejemplo, mediaciones en divorcios o separaciones), contratos o comunidades de vecinos, hasta contenciosos entre empresas o procesos de quiebra e insolvencia (lo que hoy se conoce como concurso de acreedores).

El objetivo de la mediación es que el mediador, un profesional imparcial y neutral, muestre a las partes las vías que tienen disponibles para solucionar su conflicto. A diferencia de un juicio o de un arbitraje, en la mediación el mediador no adopta una decisión después de oír a las partes, porque no es un juez ni tiene poder para ello. La verdadera función del mediador es escuchar, identificar las necesidades de cada una de las partes en conflicto y acercarlas hacia un acuerdo dialogado y consensuado. El acuerdo alcanzado no es el que mejor le parece al mediador sino el que las partes han construido, de forma conjunta, y con el que todas se identifican.

El acuerdo que alcancen las partes al final de la mediación tiene la misma fuerza que una sentencia judicial. Además, el acuerdo de mediación ofrece otras ventajas de las que carece la sentencia judicial. A efectos prácticos, cabe destacar que el acuerdo de mediación permite que todas las partes implicadas en el conflicto salgan ganando porque han participado en el diseño del acuerdo, cosa que no sucede en una sentencia judicial, con la que una parte gana y la pierde (mucho). Además, las técnicas de mediación permiten restablecer unos cauces de comunicación adecuados para continuar una relación basada en el respecto y el entendimiento mutuos, algo indispensable en el caso de separaciones con hijos o de relaciones laborales, internas y externas, que se deban continuar en el futuro.

Tampoco hay que olvidar que la mediación es un proceso que se adapta de forma totalmente personalizada a cada conflicto y que resulta más breve y más económico que el judicial.

En definitiva, la mediación es el mejor método de resolución de conflictos, porque da el poder a las dos partes de resolver su propia controversia.

Cómo es el proceso de mediación

El proceso de mediación se caracteriza por su flexibilidad, es decir, por su capacidad para acomodarse a cada caso concreto. A diferencia de un juicio o de un arbitraje, que tienen unos procesos prefijados en la ley y unos plazos temporales, la mediación se adapta a cada conflicto.

Duración: la mediación debe durar el menor tiempo posible y desarrollarse en el mínimo número de sesiones necesarias para alcanzar un acuerdo.

¿Cómo se inicia? Existen dos posibilidades de iniciar una mediación:

  • De común acuerdo por las partes, que deberán rellenar una solicitud dirigida al mediador.
  • Porque la pida una de las partes en cumplimiento de una cláusula que obligue a solucionar los conflictos mediante mediación.

Sesión informativa: tras recibir la solictidud de inicio, el mediador cita a las dos partes a una sesión en la que les informa sobre el proceso de mediación, su formación y experiencia, el coste de la mediación y cómo se organizará el procedimiento.

Sesión constitutiva: si las partes deciden seguir adelante con la mediación, el mediador levantará un acta dando por iniciado el proceso. Se puede hacer el mismo día de la sesión informativa, si ambas partes están de acuerdo, u otro día posterior.

Desarrollo: el mediador se reunirá con las partes, conjuntamente o por separado, para tratar sobre el conflicto, conocer sus necesidades e intereses y vislumbrar vías de resolución. Este es el meollo del procedimiento, porque cada una de las partes expone su postura, sus puntos de partida y qué quieren conseguir. El mediador trabaja con ellas, utilizando diferentes técnicas de comunicación no violenta, aproximación de ideas, empatía y diálogo, para diseñar un acuerdo conjunto que satisfaga sus intereses.

Fin de la mediación: la mediación termina porque las partes lleguen a un acuerdo, porque alguna de ellas decida no seguir con el procedimiento o porque el mediador lo considere procedente.

El acuerdo de mediación

Una vez que termina la mediación, si las partes han llegado a un acuerdo, éste se reflejará en un documento que elabora el mediador y que firmarán las partes. Cada una tendrá una copia original de este acuerdo.

El acuerdo de mediación es un contrato entre las partes y en él se recogen las obligaciones que asume cada una con respecto a las demás. Como todo contrato, su cumplimiento es obligatorio y su incumplimiento habilita a la otra parte a acudir a los tribunales para exigir que se cumpla.

De forma voluntaria, si las partes quieren una garantía reforzada del cumplimiento del acuerdo, pueden elevarlo a escritura pública ante Notario. Este trámite hace que el acuerdo de mediación obtenga un rango distinto (denominado “título ejecutivo”). Al ser considerado título ejecutivo, si el acuerdo de mediación no se cumple, la parte afectada por ello pueda exigir su cumplimiento/ observancia/ ejecución en un juzgado de forma más rápida.