Validez del acuerdo de mediación y qué pasa si se incumple

Si te preguntas qué validez tiene un acuerdo de mediación y cuáles son las consecuencias de su incumplimiento, has llegado al lugar adecuado. Muchas personas se plantean qué valor tiene un convenio de mediación, porque parten de la falsa creencia de que una sentencia judicial es más efectiva. Sin embargo, un buen acuerdo voluntario entre dos personas enfrentadas es una de las ventajas de la mediación, porque resulta más beneficioso que la mejor de las soluciones judiciales. Veamos por qué.

Qué es el acuerdo de mediación

El acuerdo de mediación es el resultado final de una mediación que ha alcanzado el éxito. En el acuerdo de mediación, las partes que tenían un conflicto establecen qué obligaciones asume cada una con respecto a la otra.

El artículo 23 de la Ley 5/2012, de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles establece que el acuerdo de mediación puede ser sobre la totalidad del conflicto o bien sobre algunas partes. Es decir, en una mediación dos personas (o empresas o empresa y persona) acuden con un problema que no son capaces de resolver por sí mismas. Con la ayuda del mediador, un profesional formado y cualificado (qué es un mediador), conseguirán alcanzar un acuerdo que termine con ese conflicto. Ese acuerdo puede ser total, es decir, puede solucionar todo el problema, o bien ser parcial, dando respuesta a algunas cuestiones del conflicto, pero no a su totalidad.

Sea como sea, si en la mediación se llega a algún tipo de solución, ésta constará en un documento, el acuerdo de mediación, que es de obligado cumplimiento para ambas partes. Al tratarse de un convenio privado, alcanzado de forma voluntaria entre dos sujetos, ya sean personas o empresas, tiene el mismo valor obligatorio que un contrato. Y por ello, lógicamente, su incumplimiento acarrea unas consecuencias.

Cuál es la eficacia jurídica del acuerdo de mediación

Partiendo de que el acuerdo de mediación es un contrato del que nacen obligaciones para las dos partes, debemos acudir a nuestro Código civil para saber cuál es su eficacia. El artículo 1091 establece que “Las obligaciones que nacen de los contratos tienen fuerza de ley entre las partes contratantes, y deben cumplirse a tenor de los mismos”. Y el artículo 1278 viene a reafirmar esto al expresar que “Los contratos serán obligatorios, cualquiera que sea la forma en que se hayan celebrado, siempre que en ellos concurran las condiciones esenciales para su validez”.

¿Por qué sabemos que el acuerdo de mediación es un contrato? Seguimos con nuestro vetusto Código Civil, que en su artículo 1254 dice que “El contrato existe desde que una o varias personas consienten en obligarse, respecto de otra u otras, a dar alguna cosa o prestar algún servicio”. Además, para que exista contrato (artículo 1261), y sea válido, se deben producir las siguientes condiciones: consentimiento de los contratantes, objeto que sea materia del contrato y causa de la obligación. Todos estos requisitos están presentes en el acuerdo de mediación, pues las partes prestan su consentimiento a la hora de ratificarlo, tiene un objeto (los pactos que se alcancen) y las obligaciones que se establecen en él derivan de una causa (el conflicto).

Asimismo, hay otra cuestión que hace del acuerdo de mediación un contrato: su forma de impugnación. Si una de las partes cree que el acuerdo de mediación es inválido, el artículo 23.4 de la Ley 5/2012, de 6 de julio le da la posibilidad de ejercitar, en un juicio, la acción de nulidad por las causas que invalidan los contratos. ¿Cuáles son esas causas de invalidez? Debemos volver al Código civil, que en su artículo 1301 fija como motivos de nulidad: la intimidación o violencia, el error, el dolo o la falsedad de la causa, incapacidad de una de las partes para obligarse e ilicitud en la causa u objeto del contrato. Una advertencia para los que piensen en pedir la nulidad de un acuerdo de mediación: tendrán que demostrar con pruebas muy contundentes que se da la causa que aleguen en el juicio.

Qué pasa si no se cumple el acuerdo de mediación

Ya hemos visto que el acuerdo de mediación tiene la misma fuerza obligatoria que un contrato. Así que, si el acuerdo se incumple por una de las partes, la otra tiene la posibilidad de exigir su cumplimiento. Esta exigencia se puede realizar de varias maneras. La primera es de forma extrajudicial, recordando a la otra parte que tiene unas obligaciones a las que hacer frente. La segunda posibilidad es la judicial, acudiendo a lo que se denomina juicio declarativo, donde se pedirá del juez una sentencia en la que se condene a la otra parte a cumplir sus obligaciones reflejadas en el acuerdo. La ventaja de la sentencia es que, si la parte condenada se sigue negando a cumplir, se puede pedir la ejecución de la resolución judicial, lo que llevará a embargos (si se le condenó a pagar una cantidad o indemnización) o multas por no hacer (o dejar de hacer) lo que se haya solicitado.

En cualquier caso, el incumplimiento del acuerdo de mediación se da en muy pocas ocasiones por la propia naturaleza del convenio. La mediación es un procedimiento voluntario que cualquiera de las partes puede abandonar cuando quiera sin dar ningún tipo de explicación. Esta voluntariedad implica que el acuerdo que alcancen las partes también lo ratificarán de forma voluntaria. Nadie les va a obligar a firmarlo. Por otro lado, a diferencia de un juicio o de un arbitraje, el acuerdo de mediación lo crean las partes: son ellas quienes convienen qué obligaciones asumen respecto del otro. Por lo que es ilógico que una parte firme obligaciones que sabe que no podrá cumplir. Esta voluntariedad y esta negociación del acuerdo hacen muy difícil su incumplimiento.

Por último, ante un incumplimiento del acuerdo de mediación, las partes siempre pueden someterse a un nuevo proceso de mediación para alcanzar otro pacto antes de acudir a un juicio.

Cómo reforzar el cumplimiento del acuerdo de mediación

La Ley 5/2012, de 6 de julio prevé una garantía reforzada para el cumplimiento del acuerdo de mediación: convertirlo en un título ejecutable. Esto significa que, ante un incumplimiento del acuerdo, la parte agraviada puede recurrir a un juicio ejecutivo, que es más rápido que el comentado en el apartado anterior y en el que directamente se obligará al incumplidor a cumplir. En el juicio ejecutivo, el juez tomará las medidas necesarias para hacer valer el acuerdo: ordenará embargos, impondrá multas o realizará cualquier otra acción que sea posible.

Para conseguir que el acuerdo de mediación tenga esta fuerza ejecutiva hay que elevarlo a escritura pública. Este trámite se hace ante Notario, al que se debe aportar el acuerdo de mediación y copia de las actas de sesión constitutiva y sesión final del procedimiento de mediación.

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