Cómo se reparte un piso en una separación

Muchas parejas sufren un auténtico quebradero de cabeza a la hora de decidir cómo repartir los bienes en una separación. El uso y disfrute de la vivienda familiar suele ser una de las mayores preocupaciones. Básicamente hay dos maneras de repartir un piso en una separación: llegar a un acuerdo con tu expareja o esperar una sentencia judicial.

Llegar a un acuerdo voluntario para repartir un piso en una separación tiene varias ventajas. La primera de ellas es que el Código Civil español prioriza siempre los acuerdos que pueda alcanzar la expareja, tanto si hay hijos en común como si no los hay. La segunda es que llegar a ese acuerdo voluntario sobre cómo repartir la vivienda en caso de separación te ayudará a ahorrar dinero, tiempo y disgustos.

El acuerdo sobre cómo repartir el piso en una separación se puede alcanzar antes de iniciar el juicio, pero también durante el mismo.

En los casos en los que resulte difícil llegar a un acuerdo, la mediación es la mejor vía para deshacer ese proindiviso.

La mediación en el reparto de bienes

Algunas parejas logran ponerse de acuerdo con mucha facilidad sobre cómo repartir el piso tras su separación.

En otras ocasiones, la tensión emocional y la incomunicación pueden dificultar ese intento de negociación. En estos casos, la mediación puede convertirse en la mejor alternativa para llegar a ese acuerdo.

Esto es así porque en la negociación siempre participan mediadores profesionales. Los mediadores acreditados tenemos una formación específica sobre cómo orientar la conversación, reducir la tensión y facilitar el diálogo.

Puedes recurrir a la mediación en el mismo momento en el que te planteas la situación de separación, pero también si ya estás en un proceso judicial.

En el primer caso, si llegas a un acuerdo de mediación sobre cómo repartir el piso y el resto de los bienes con tu expareja, no tendrás que iniciar el juicio.

En el segundo caso, el proceso de mediación paraliza los tiempos del juicio. Si llegas a un acuerdo con tu expareja, el juicio no seguiría adelante, con el consiguiente ahorro de tiempo, dinero y conflictos.

En mediación puedes negociar el reparto del dinero y de los bienes que compartías con tu expareja. También puedes negociar la custodia compartida de tu mascota o la cuantía de la pensión alimenticia de los hijos comunes. Lo que no puedes negociar, por ejemplo, es si pagas o no esa pensión.

El uso de la vivienda familiar

No hay una única regla sobre cómo repartir la vivienda en caso de separación o divorcio.

Lo habitual es que el uso de la vivienda familiar corresponda a los hijos del matrimonio y al cónyuge con quien se queden. Eso es así porque se entiende que el interés familiar que hay que proteger de manera prioritaria es el suyo.

Además, es importante saber que el uso de la vivienda familiar es independiente de su titularidad. Eso significa que el juez puede otorgar su uso a un cónyuge, aunque la propiedad corresponda al otro.

Si el matrimonio que se divorcia o separa no tiene hijos, lo habitual es que el uso de la vivienda familiar corresponda a quien tenga la titularidad del inmueble. No obstante, hay situaciones que pueden resolverse de otra manera, al menos temporalmente, si los cónyuges así lo acuerdan o si hay una autorización judicial en ese sentido.

La atribución del uso de la vivienda es independiente del régimen económico- matrimonial de la pareja. Eso significa que el uso de la vivienda no depende de si había separación de bienes o un régimen de bienes gananciales.

Cada circunstancia particular impide tener certezas absolutas sobre en qué sentido dictará sentencia un juez. La negociación personal sí otorga un mayor control a ambos miembros de la pareja sobre el resultado final.

Cómo se reparte una vivienda en caso de separación

Como ya hemos dicho, hay dos maneras fundamentales de repartir un piso en una separación: un acuerdo o una sentencia judicial.

La reforma de 1981 del Código Civil español prioriza los acuerdos entre los cónyuges, si bien deben estar supervisados judicialmente. En varios pasos del proceso se admite la presentación de los posibles acuerdos entre los cónyuges, entendiendo que, al haberse alcanzado de forma voluntaria, satisfacen los intereses de ambos y son más positivos que la decisión de un tercero ajeno al conflicto.

La decisión judicial sólo será prioritaria cuando los miembros de la pareja no consigan alcanzar un acuerdo voluntario sobre cómo repartir los bienes.

Como explicamos en el apartado anterior sobre el uso de la vivienda familiar, no hay factores que determinen que la decisión judicial irá en uno u otro sentido, así que recurrir a la vía judicial para decidir cómo se reparte un piso en una separación puede resultar un camino largo y lleno de incertidumbres.

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