
Un conciliador extrajudicial es la persona que interviene en un conflicto para ayudar a que otras alcancen un acuerdo, evitando llegar a juicio. Desde abril de 2025, en España es obligatorio intentar una negociación, como la conciliación, antes de presentar una demanda civil o mercantil.
La Ley Orgánica 1/2025 de 3 de enero regula una serie de técnicas de negociación (conocidas como MASC) para intentar resolver problemas sin llegar a juicio.
Una de esas técnicas es la conciliación, cuya definición y características están incluidas en esa Ley. Nosotros las hemos resumido en esta entrada sobre qué es la conciliación extrajudicial.
A continuación, te explico qué es un conciliador y quién puede ejercer este papel.
Quién es el conciliador
El conciliador es la persona, neutral e independiente, que ayuda a otras a negociar para que alcancen un acuerdo que ponga fin al conflicto que las enfrenta.
En España, la conciliación es más conocida en el plano laboral, porque antes de ir a juicio es obligatorio intentar una conciliación. Ésta es la llamada conciliación laboral.
Aquí voy a hablar de otra dimensión de la conciliación: la extrajudicial.
Esta vía se plantea para resolver problemas de otro tipo: desde conflictos familiares (reparto de herencias, divorcios o separaciones) hasta empresariales.
Quién puede ser conciliador
La LO 1/2025 de 3 de enero, popularmente conocida como Ley de Eficiencia Procesal, determina quién puede ser conciliador.
Según esa ley, en España pueden ser conciliadores:
- Los abogados y los procuradores inscritos en su colegio profesional.
- Los graduados sociales y economistas inscritos como ejercientes en su colegio profesional.
- Los notarios y los registradores de la propiedad ejercientes e inscritos en su colegio profesional.
- Los mediadores de conflictos inscritos en el registro correspondiente o en alguna institución de mediación debidamente homologada.
Los socios de nuestro despacho son abogados y mediadores debidamente inscritos en el Colegio de Abogados de Madrid y en el Registro oficial de mediadores del Ministerio de Justicia de España.
Por ello, pueden ejercer la conciliación extrajudicial en los asuntos que se nos presenten.
Qué hace un conciliador extrajudicial

El trabajo de un conciliador extrajudicial no es tan sencillo como puede parecer inicialmente.
Su tarea es lograr que las personas que no pueden ponerse de acuerdo sobre algo, negocien respetuosamente y alcancen el consenso.
Para lograrlo, el conciliador tiene que dirigir la negociación, organizar los asuntos que hay que debatir, enfocar la conversación de manera constructiva y reconducir la situación cuando sea necesario.
Otra característica fundamental del trabajo del conciliador extrajudicial es que puede aportar ideas y sugerencias al debate, algo que, por ejemplo, no puede hacer un mediador de conflictos.
Además, el conciliador extrajudicial se encarga de documentar el inicio y el final de la conciliación.
Esto significa que prepara los papeles que acreditan el intento de negociación y certifica su principio y su fina.
En caso de que la negociación acabe con consenso, el conciliador extrajudicial también tiene que redactar el acuerdo de conciliación extrajudicial y enviárselo a las partes, para que lo revisen y aprueben.
Estas funciones del conciliador extrajudicial son muy importantes, ya que sirven para cumplir el requisito de procedibilidad que la Ley de Eficiencia procesal considera imprescindible cumplir antes de presentar una demanda civil o mercantil.
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Obligación de negociar antes de demandar
Como mencionaba al principio, desde el 3 de abril de 2025, en España es obligatorio demostrar que se ha intentado una negociación extrajudicial antes de presentar una demanda civil o mercantil.
Al presentar los documentos que acreditan el intento de negociación se cumple con el llamado “requisito de procedibilidad”.
La persona conciliadora es la encargada de elaborar la documentación que demuestra el intento.
Características del conciliador extrajudicial

Ya he mencionado qué profesionales pueden ejercer como conciliador extrajudicial en España.
Ahora, explicaré brevemente otros requisitos fundamentales para ejercer como conciliador:
Neutralidad e imparcialidad
- Un conciliador extrajudicial debe ser neutral e imparcial. Al igual que sucede con los mediadores de conflictos, los conciliadores no deben tener relación con las personas que acuden a la conciliación, ni interés en aquello que se negocia.
La neutralidad del conciliador es importante para que pueda valorar la situación sin verse afectado por ella.
Esta posición, le permitirá no tomar partido por nadie, trabajar para todos en igualdad de condiciones y aportar ideas interesantes.
Si las partes valoran la neutralidad del conciliador, seguramente recibirán mucho mejor sus aportaciones y podrán valorarlas de una manera más positiva que si procedieran de otras fuentes.
Habilidades comunicativas
- Las habilidades comunicativas también son importantes a la hora de ejercer como conciliador extrajudicial.
Por eso, la formación específica en métodos de negociación que se recibe para ser conciliador, o mediador, es un valor añadido a la hora de conciliar.
Confidencialidad
- Las personas que ejercen como conciliadores extrajudiciales tienen que respetar el deber de confidencialidad.
Esto significa que no pueden compartir con nadie lo que se habla en la conciliación, igual que tampoco lo pueden hacer el resto de participantes.
La confidencialidad del proceso es una de las ventajas de la conciliación extrajudicial más importantes.
Quién contacta con el conciliador extrajudicial
Si dos (o más) personas tienen un conflicto, cualquiera de ellas puede contactar con el conciliador extrajudicial.
También pueden hacerlo ambas, si comparten la intención de resolver su problema sin llegar a juicio.
En cualquier caso, la persona conciliadora trabajará en igualdad de condiciones y con imparcialidad para todos los participantes en la conciliación.
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