Cómo afrontar un divorcio

Mediación en divorcios | Foto: Pixabay

El divorcio y la separación son procesos traumáticos, que pueden alargarse durante años y generan inconvenientes económicos, psicológicos y sociales a los cónyuges. Y también a sus hijos, si los tienen. La mediación ofrece la posibilidad de reducir estos problemas y aporta algunas soluciones sobre cómo afrontar un divorcio de la mejor manera posible, sobre todo si se tienen hijos en común o si la pareja que afronta el divorcio debe resolver quién se queda con su mascota. La mediación en el divorcio de mutuo acuerdo es especialmente recomendable como alternativa a los tribunales.

Ley del divorcio en España

La primera Ley del divorcio en España se aprobó en la II República, en 1932, pero sólo estuvo vigente 4 años por el estallido de la guerra civil en 1936. Los españoles tuvieron que esperar hasta la Ley 30/1981 de 7 de julio, aprobada en democracia y tras la dictadura franquista, para poder divorciarse de nuevo. Esta ley modificó el Código civil para flexibilizar las separaciones e incluir el divorcio como causa de disolución del matrimonio.

En 2005, la Ley 15/2005, de 8 de julio volvió a modificar el Código civil para flexibilizar aún más el divorcio y agilizar los trámites del procedimiento judicial. Una de las medidas adoptadas en esa reforma fue la de suprimir la obligación de pasar por un proceso de separación previo al divorcio. El gran avance de la ley de 2005 fue instaurar el divorcio sin causa, es decir, el divorcio por la sola voluntad de uno de los cónyuges de dar por finalizado el matrimonio y sin necesidad de alegar ningún tipo de motivo, como infidelidad, desatención de la familia, etcétera.

Pese a todos los esfuerzos legislativos, afrontar un divorcio sigue siendo complicado. Para reducir los tiempos y los costes y que las partes puedan alcanzar el mejor acuerdo de divorcio de forma totalmente personalizada, la mediación es un procedimiento alternativo a la tradicional demanda judicial de divorcio.

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Ventajas de la mediación al afrontar un divorcio

Hay varias diferencias entre la mediación y un juicio. En los casos de divorcio las dos ventajas de la mediación más importantes son que lleva menos tiempo y que tiene un coste más económico en comparación con la judicialización del proceso de divorcio, especialmente si se trata de un divorcio de mutuo acuerdo. Si se recurre a la mediación al afrontar un divorcio, los costes del proceso se reparten entre los cónyuges, que, además, pueden emplear a un solo abogado y a un solo procurador al presentar el acuerdo de mediación al juez para que lo ratifique.

Otra de las ventajas de la mediación al encarar un divorcio es que las dos partes verán sus necesidades y demandas recogidas en el acuerdo final de la mediación, al menos parcialmente. Esto no tiene por qué suceder en un divorcio judicializado, mucho menos cuando se trata de un divorcio contencioso, porque los cónyuges no participan en la negociación del acuerdo. En un tribunal se aplica la ley, independientemente de las características de la situación y de la relación. Pero el acuerdo de mediación, aunque siempre tiene que respetar la ley, permite un diálogo constructivo y personalizado para que las medidas sean siempre negociadas y pactadas de mutuo acuerdo. Además, la validez del acuerdo de mediación es similar a la de un contrato, lo que significa que es de obligado cumplimiento y que el no hacerlo acarrea diferentes sanciones.

Otra de las cuestiones más espinosas al plantearse cómo afrontar un divorcio tiene que ver con la comunicación posterior. En muchos casos, la pareja que se divorcia debe seguir en contacto porque tiene hijos en común o un patrimonio que todavía les obliga a ello. Otra de las ventajas de la mediación al afrontar un divorcio es que restaura unas relaciones lo bastante positivas como para poder gestionar los asuntos que aún vinculen a la pareja. Esto se debe a que son ellos, y no sus abogados, los que han participado activamente en el diseño del acuerdo de divorcio y a que durante el proceso de mediación han podido aprender algunas técnicas de comunicación (como la comunicación no violenta) muy útiles para estos fines.

La mediación también aporta la posibilidad de que los hijos participen y expresen sus necesidades, previo consentimiento de sus progenitores, en un ambiente más amistoso y relajado que el de un tribunal. En este sentido, hay que destacar que los procesos de mediación garantizan la máxima confidencialidad para las partes durante todo el proceso, incluidos, y con más razón, los hijos.

Si la pareja que afronta el divorcio no tiene hijos pero sí animales de compañía, la mediación se convierte en la herramienta más útil para pactar una custodia compartida de la mascota, hasta el punto de que varios jueces ya lo han recomendado de manera explítica.

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Cuándo recurrir a la mediación en un divorcio

La mediación es una alternativa para la resolución de conflictos como divorcios o separaciones a la que se puede recurrir en todo momento. En algunos casos puede ser el juez quien proponga este método, pero la pareja que se divorcia puede recurrir a la mediación de forma libre y voluntaria antes de ir a juicio. Quien esté pensando cómo afrontar un divorcio puede recurrir a la mediación en primera instancia, antes de iniciar la demanda de divorcio.

En el caso de que la demanda de divorcio se haya iniciado, los cónyuges también pueden recurrir a la mediación. En este caso, el procedimiento judicial quedaría paralizado durante el tiempo que durase el proceso de mediación. Si se alcanzara un acuerdo de mediación, solamente haría falta que se adjuntara a la demanda de divorcio para que lo ratificara el juez. Si no se llegara a un acuerdo de mediación, los cónyuges podrían retomar el proceso de divorcio en el mismo punto en el que lo dejaron.

Existe una tercera posibilidad para la mediación en los casos de divorcio y es la de recurrir a este sistema de resolución de conflictos si alguno de los cónyuges quiere modificar algún aspecto de los pactados en la sentencia de divorcio. Siempre que su expareja esté dispuesta a participar libre y voluntariamente en la mediación, se podría iniciar el proceso para renegociar alguna cuestión.

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Qué no se negocia en una mediación por divorcio

Durante la mediación las parejas en proceso de divorcio pueden negociar todos los aspectos que consideren importantes a excepción de aquellos temas que no son disponibles por las partes. Por ejemplo, no se puede negociar el pago de una pensión de alimentos, pero sí se puede negociar su cantidad; tampoco se puede negociar la patria potestad sobre los hijos ni la compensación al cónyuge, si tuviera que realizarse, aunque sí se puede negociar la cantidad de esa compensación o el cónyuge beneficiado puede renunciar expresamente a ella.

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El acuerdo de mediación en la sentencia de divorcio

Las parejas que tengan pensado afrontar un divorcio recurriendo a la mediación deben saber que si el proceso culmina con un acuerdo final, éste debe ser incluido en la demanda de divorcio para que el juez lo ratifique. Es un proceso más rápido y económico que el de tramitar todo el divorcio a través de los tribunales. Parte del trabajo de los mediadores es garantizar que el acuerdo de mediación se ajusta en todo a la ley.

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