Cuándo ir a mediación para el divorcio tras el coronavirus

Cuándo ir a mediación para el divorcio tras el coronavirus

El confinamiento debido al estado de alarma para evitar la expansión del coronavirus Covid-19 ha generado muchos roces de familia. Parejas que ya tenían problemas antes del confinamiento los han ahondado y están buscando cómo divorciarse tras el coronavirus o cómo separarse. La mediación es una respuesta muy acertada para iniciar y concluir un proceso de divorcio o separación de forma amistosa y mantener la relación personal en el futuro, sobre todo si se tienen hijos en común.

Además, la mediación es la mejor opción para el divorcio si tenemos en cuenta que un juicio por divorcio dura un año de media. Es un año perdido en la vida de dos personas, que no pueden iniciar con normalidad una nueva etapa vital. Sin embargo, la mediación puede ayudarles a desatascar su divorcio en cuestión de meses.

Para empezar es importante saber que el mediador no divorcia a la pareja. El divorcio lo dictamina el juez o lo verifica un Notario. El trabajo del mediador es conseguir que la pareja acuerde cuáles serán los términos de su divorcio de forma amistosa. Después, su abogado tendrá que solicitar este divorcio ante el Juzgado de Primera Instancia o ante el Notario que elijan. De esta explicación surgen varias claves que pasamos a detallar.

¿Cuándo ir a mediación para el divorcio tras el coronavirus?

Cuando la pareja no se ponga de acuerdo en las condiciones de su divorcio. Si dos personas casadas se divorcian, es obligatorio que reflejen en un documento (convenio regulador) un conjunto de aspectos. Por ejemplo, algunas de estas cuestiones son quién se hará cargo del cuidado de los hijos y cuál será el régimen de visitas del otro progenitor, quién disfrutará de la vivienda familiar en la que residirán los hijos y del ajuar familiar, cuánto se debe pagar de pensión de alimentos, cómo se liquida el régimen económico del matrimonio y se reparten los bienes o cuál es la compensación que un cónyuge pagará al otro.

De esta forma, cuando la pareja no esté de acuerdo en los detalles que deben reflejarse en el convenio de su divorcio es el momento de acudir al mediador. La mediación es un procedimiento voluntario (se inicia si las dos partes quieren), absolutamente flexible, más rápido y barato que un juicio. Y, además, el acuerdo que alcancen las dos partes es vinculante, les obliga.

¿En qué momento acudir a mediación para el divorcio?

Existen varias posibilidades. Si ya se ha contactado con un abogado para gestionar el divorcio, este profesional puede recomendar acudir a mediación. También es bueno preguntarle sobre esta posibilidad para que nos asesore y nos explique en qué consiste la mediación y qué ventajas nos ofrece. Aunque lo tratamos más adelante, el abogado no tiene que sentirse perjudicado por la mediación, pues los trámites del divorcio, ya sea ante Notario o en el juzgado, deben pasar por él.

Otra posibilidad es que ya hayamos iniciado el proceso judicial de divorcio y desde el juzgado deriven el caso a mediación. Aquí pueden suceder dos cosas: que el juzgado facilite los datos de contacto de un servicio de mediación intrajudicial (esto dependerá de la comunidad autónoma) o que nos den libertad para elegir el mediador que deseemos. En cualquier caso, el proceso de divorcio se suspende en el juzgado hasta que se produzca la mediación. Hay que tener en cuenta que el juzgado no obliga a que el divorcio se resuelva en la mediación, sino que invita a las partes a que acudan a una sesión informativa en la que el mediador les explica cuál es su trabajo, en qué consiste la mediación para el divorcio y qué ventajas ofrece frente al juicio. Si la mediación es exitosa, el acuerdo de mediación que se alcance se envía al juez para que lo valide, dictamine el divorcio y ponga fin al proceso. Y, si no hay acuerdo de mediación, no pasa nada, pues el proceso judicial sigue su curso y cada parte podrá alegar lo que le convenga.

Una tercera opción es que, cuando una pareja tenga claro que quiere divorciarse, acuda a un despacho como Pactio Mediación para informarse e iniciar una mediación. En este caso, el mediador trabajará para que cierren un convenio regulador que satisfaga a las dos partes y les orientará sobre el abogado que puede llevarles el divorcio ante el juzgado o el Notario. Se trataría de un divorcio de mutuo acuerdo y sólo sería necesario un abogado para los dos cónyuges.

¿Hace falta un abogado para un divorcio con mediador?

Una de las ventajas de la mediación es que no es obligatorio acudir con abogado. Ahora bien, para presentar la demanda de divorcio ante el juzgado o para solicitarlo ante Notario la ley obliga a que la pareja esté representada por un abogado. Si es un divorcio de mutuo acuerdo, como la mayoría de los que se producen en mediación, se puede contratar a un solo abogado para los dos cónyuges, lo que hace más barato todo el proceso, porque los costes de reparten entre dos.

El abogado se encargará de redactar el convenio regulador y de verificar que el acuerdo que han alcanzado en mediación es legal. Además, si el divorcio se pide en el juzgado, el abogado redactará la demanda de divorcio, un escrito fácil, pero para el que se necesita conocer la técnica adecuada de su confección.

Por otro lado, en cualquier momento de la mediación, los cónyuges pueden estar asesorados por su abogado de confianza para tener la certeza de que los acuerdos que hayan cerrando son legales. También les puede orientar sobre determinados aspectos del proceso de divorcio o de la extinción del régimen económico del matrimonio, que en la mayoría de las ocasiones es el de gananciales y tiene unas características especiales.

¿Qué ventajas ofrece la mediación para el divorcio frente al juicio?

La primera es que la mediación es un espacio de diálogo y negociación. Esto significa que, si las dos partes alcanzan un acuerdo, será beneficioso para ambas. En un juicio, por su propia naturaleza, la pareja se enfrenta entre sí, lo que genera tensiones y desagravios, que serán muy difíciles de resolver en el futuro. Esto último es más importante en el caso de que haya hijos en común, que suelen ser los grandes perjudicados de dos padres que se llevan mal. Esta confrontación que se deriva del juicio hace que la sentencia sólo satisfaga las peticiones de uno de los cónyuges, generando frustración y otros sentimientos negativos (odio, venganza, tristeza, etcétera) en la parte que pierde.

La segunda ventaja de la mediación es su rapidez. Mientras que un juicio por divorcio puede durar un año, con los costes económicos y sentimentales que conlleva, una mediación para acordar los términos del divorcio puede resolverse entre uno y dos meses, dependiendo de la actitud de la pareja.

La tercera ventaja es económica, pues la mediación es más barata que un juicio largo. Hay que tener en cuenta que en un divorcio con mediación habrá que pagar los honorarios del mediador y los del abogado que presente la demanda tras el acuerdo. Pero este gasto se divide entre los dos cónyuges del matrimonio. Sin embargo, en un divorcio sin acuerdo, cada cónyuge debe contratar a su abogado y su procurador, pagar de su bolsillo sus honorarios y, si pierde, pagar las costas del juicio. Los costes se pueden multiplicar por tres fácilmente en caso de juicio.

La cuarta ventaja es la confidencialidad de la mediación. Todo lo que se diga, trate y aborde en la mediación para el divorcio es confidencial. El mediador no puede comentarlo con nadie que no esté en el proceso o que hayan autorizado los cónyuges. Pero es que cada parte de la pareja tampoco debe comentar con terceros lo que se trate en la mediación. Además, en caso de que la mediación no termine con un acuerdo, ninguna de las partes podrá usar lo tratado en la mediación en el juicio y el mediador tampoco debe ser llamado a declarar. En un juicio, por su carácter público, todo lo que se diga queda registrado en una grabación y se suelen usar determinados argumentos para dar la credibilidad o seriedad del otro cónyuge.

¿Se puede ir a mediación para el divorcio con hijos?

Sí y muchas veces es recomendable. A la mediación para el divorcio pueden acudir los hijos de la pareja, si los dos padres lo acuerdan y le dan permiso al mediador. En muchas ocasiones, una de las principales desavenencias en un juicio es quién se queda con la custodia de los hijos o si se puede poner en marcha un régimen de custodia compartida. En este caso es bueno conocer la opinión de los hijos sobre el divorcio, cuáles son sus necesidades y trasladarlas a los padres. Las sesiones con los hijos son confidenciales, se pueden realizar por separado, sin la intervención de los padres y siempre deben velar por el interés del menor.

Entonces, ¿cuál es el trabajo del mediador en el divorcio?

Como hemos explicado más arriba, el mediador no dictamina el divorcio. Tampoco lo tramita ante el juzgado o el Notario; no puede por un evidente conflicto de interés. El trabajo del mediador es otro: crear un espacio neutral de diálogo para que dos personas que no se entienden acaben llegando a un acuerdo que les satisfaga. No es tarea sencilla.

Cuando hablamos de un espacio neutral nos referimos a un lugar físico en el que las dos partes de la pareja se sienten en igualdad de condiciones para negociar y acordar. Porque uno de los cometidos fundamentales de la mediación es ese, negociar. El otro es llegar al acuerdo a través del diálogo. El mediador es un profesional cualificado para que los dos cónyuges que tienen un conflicto dialoguen, expongan sus puntos de vista, sus necesidades y acerquen posturas para cerrar un acuerdo.

Es importante resaltar que el mediador no va a proponer a ninguna de las partes el acuerdo que deben alcanzar. Tampoco va a imponer un convenio, pues el mediador no es un juez. Su tarea es, a través de un conjunto de técnicas de comunicación y de gestión de emociones, hacer ver a cada parte los diferentes escenarios que se le presentan, qué le pide la otra parte, qué está dispuesto a dar y qué lugar común se puede encontrar para que cierren un acuerdo. Y, también, si el acuerdo es imposible, el mediador se lo dirá a los cónyuges y dará por terminada la mediación.

Si las dos partes alcanzan puntos comunes, el mediador los redactará en un documento por escrito, que será firmado por los dos cónyuges. Es un acuerdo obligatorio, que deberán cumplir las dos partes de la pareja.

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