¿Por qué intentar una mediación antes de plantearse un juicio?

¿Por qué intentar una mediación antes de plantearse un juicio?

Si te preguntas por qué debes pensar en la mediación antes que en un juicio, te voy a dar una razón de peso: la mayoría de los juzgados y tribunales de España están citando para celebrar juicios dentro de tres, cuatro o cinco años. Antes de la epidemia de Covid-19 los juzgados ya estaban saturados, sobre todo por la falta de medios con la que tienen que trabajar día a día. Pero tras la aparición del coronavirus, los juzgados se han visto más sobrepasados. Y esta tendencia se va a mantener en los próximos años.

Así que, si decides apostar por la mediación, y la otra persona o empresa con la que tienes el problema también lo acepta, puedes resolver la controversia en cuestión de meses. Algunas de las principales ventajas de la mediación: más rápida, barata y satisfactoria que un juicio. Y siempre con la seguridad de saber que, si la mediación no acaba con un acuerdo, no pasa nada, pues podrás recurrir a los tribunales como último recurso.

La mediación no es la panacea para todo tipo de problemas, pero sí que ayuda a resolver los conflictos relacionados con separaciones, divorcios, incumplimientos de contrato, indemnizaciones, reparto de herencias o problemas en el entorno de trabajo, por poner algunos ejemplos. La mediación también es muy útil para fijar una “custodia compartida” de nuestra mascota, si por ejemplo hemos terminado nuestra relación con la pareja con la que estábamos. Y en los conflictos entre empresas, la mediación es muy recomendable, pues permite mantener las relaciones comerciales, solucionar la cuestión cuanto antes y hacerlo de forma confidencial, cómo se explica en este artículo de Legal Today.

Como ya hemos contado en otras entradas de nuestro blog, la mediación es una herramienta que nos ayuda a solucionar conflictos que mantienen dos personas (o varias) o una persona y una empresa. La mediación no es un juicio, sino que es un espacio para que las dos partes que tienen el problema se comuniquen y negocien un acuerdo con la ayuda de un profesional especializado. El procedimiento de mediación es absolutamente flexible, se puede adaptar a las necesidades de las personas, pero ojo, es un procedimiento. Es decir, en la mediación hay un conjunto de trámites (muy sencillos) que cumplir y que garantizan el buen desarrollo de la mediación y un final adecuado para todos.

El mediador es el profesional que se encarga de dirigir la mediación y de conseguir que las personas que tienen el conflicto lleguen a un acuerdo. Este es un detalle muy importante: la mediación acaba con un acuerdo que construyen las dos personas que tienen el problema. El mediador dirige, pero no sugiere cuál es el mejor acuerdo, ni qué se debe acordar ni impone ninguna solución. Para lograr una comunicación efectiva, el mediador usa diferentes técnicas; para eso es un profesional formado en la gestión de conflictos.

¿Qué sucede si la mediación termina sin acuerdo? Nada, las dos personas (o empresas) pueden seguir negociando por su cuenta o ir a juicio, si lo estiman conveniente. La mediación pretende conseguir que las personas solucionen sus problemas sin enfrentarse, de la forma más satisfactoria posible para todos. Si no es posible, siempre queda abierta la vía del pleito en los tribunales… y la larga espera para saber si nos darán la razón.

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